BANCO DE MÉXICO. FUNCIÓN Y FACULTADES.
La finalidad fundamental de cualquier Banco Central, incluyendo al Banco de México, es la de proveer a la economía del país de moneda nacional. Las funciones que debe desempeñar la moneda nacional son:
Para que el signo monetario nacional pueda desempeñar cabalmente estas funciones, es indispensable que preserva su poder adquisitivo. De ahí que el Banco de México tenga asignado el mandato constitucional de procurar el abatimiento de la inflación.
Durante los últimos años, los bancos centrales de muchos otros países han sido declarados autónomos en el desempeño de sus funciones, habiéndoseles encargado el abatimiento de la inflación como tarea fundamental. Esta convergencia de opiniones respecto a la misión prioritaria de un instituto emisor moderno, es consecuencia de la noción, - validada por múltiples experiencias- de que es mediante la aplicación de una política monetaria guiada a combatir la inflación como el instituto emisor puede contribuir de manera más efectiva al crecimiento económico, a la creación de empleos y a la recuperación del salario real. - En pocas palabras, al bienestar de la población -.
El otorgamiento de autonomía a bancos centrales para que éstos se concentren en reducir la inflación, se sustenta en tres consideraciones fundamentales.
Primero, que la estabilidad del nivel general de precios es una condición indispensable del crecimiento económico sostenido y de una equitativa distribución del ingreso; es decir, el abatimiento de la inflación no es un fin en sí mismo, sino que un medio para conseguir fines más elevados;
Segundo, que con cierta frecuencia tienden a generarse fenómenos que inducen o prolongan los períodos inflacionarios; esto hace recomendable que siempre exista dentro del Estado una institución encargada de mantener en línea a la inflación; y
Tercero, que tanto la teoría como la evidencia empírica sugieren que la existencia de un Banco Central autónomo contribuye a que se alcance y a la postre se mantenga un nivel bajo de inflación.
Los efectos negativos que causan los procesos inflacionarios sobre la asignación de recursos, el ahorro y la inversión y, en última instancia, el crecimiento económico y la equidad social son bien conocidos y explican la creciente prioridad que las políticas de estabilización han adquirido en la mayoría de los países, en particular en aquellos en desarrollo.
Es fundamental, sin embargo, que la reducción de la inflación sea un proceso sostenible. Ello requiere que se evite la generación de desequilibrios macroeconómicos que pongan en peligro objetivo del abatimiento de la inflación. Por ello el Banco de México debe estar muy atento a evitar, en el ámbito de su competencia, que no se generen dichos desequilibrios, o incluso la expectativa de que éstos se produzcan en el futuro. Para ello, es también esencial una coordinación efectiva entre las distintas instancias de la política económica.
El Banco de México también tiene encomendadas las finalidades de promover – junto con las otras autoridades financieras- el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos.
El papel fundamental que juega el sistema financiero es el de captar recursos ahorrados y canalizarlos de la manera más eficiente posible a proyectos de inversión. Para el Banco Central es de particular relevancia que el sistema se desarrolle sanamente no solo por las contribuciones al crecimiento económico que el sistema financiero pueda hacer, sino también por dos razones adicionales: en primer lugar, el estado del sistema financiero puede afectar los mecanismos de transmisión de la política monetaria y; en segundo, la descomposición del sistema bancario puede forzar al Banco Central a operar con las instituciones de crédito como banco de reserva y acreditante de última instancia, lo que ciertamente incide sobre la aplicación y alcance de la política monetaria.
Cabe señalar que las acciones que emprende el Banco de México como prestamista de última instancia están orientadas ante todo a proteger los legítimos intereses de los acreedores de la banca y evitar una crisis sistemática, más no a rescatar a los accionistas de las instituciones financieras.